Lingüística de pura cepa.
De pura cepa es la expresión riojana por antonomasia, incluso hay una jota que empieza con ella, Riojano de pura cepa. Esta expresión combina la cultura del vino con el lenguaje, expresando que algo es auténtico al 100%, y nos hace reflexionar sobre las peculiaridades lingüísticas de La Rioja. Si habéis visitado alguna vez nuestra tierra, o estáis planeando hacerlo, debéis prestar especial atención a los riojanismos. No desesperéis si, después de meses o incluso años aprendiendo español, encontráis alguna dificultad idiomática.
Como, por ejemplo, si estáis conduciendo hacia alguno de nuestros encantadores pueblos, veis a un hombre paseando por la carretera y al preguntarle cuánto falta para llegar os responde “Ches o cuacho kilómetros”. A veces, en algunas zonas de La Rioja, el sonido tr- se pronuncia ch-.
O si estáis en la cola del supermercado, y una señora le dice a la cajera que se dé prisa porque se le va a regalar el helado. No se lo van a dar gratis, es que se le va a derretir por culpa de la tardanza. Esa misma señora, mientras espera, charla con otra, quien le cuenta que el hijo no pelecha. No se refiere a cualquier hijo, sino al suyo propio, y al pobre muchacho no es que le falte pelaje, sino que no le van las cosas bien. Pero bueno, el chico es mucho listo y seguro que todo se soluciona. Además, si nos fijamos discretamente en su cesta de la compra, vemos que lleva una pantaloneta para el fútbol, probablemente para su hijo. No es una bermuda, porque no es de vestir, ni un short porque es más larga. Tampoco es un simple pantalón corto de deporte, es mucho más, es una pantaloneta. El más peculiar de todos los riojanismos. Según la RAE, este término también se usa en Costa Rica, El Salvador y Honduras, lo que nos hace pensar que quizá hubo más de un riojano que se lanzara a la aventura de hacer las Américas…
Las dos señoras, enfrascadas en su conversación, y ya algo molestas, llegan a la conclusión de que si el supermercado tendría más cajeras no habría que esperar tanto. Aquí aparece, en todo su esplendor, el uso del condicional simple en vez del pretérito imperfecto de subjuntivo, tuviera o tuviese, para expresar probabilidad o expresar de manera cortés un ruego o deseo. Sin embargo, hay cierta controversia sobre si este uso del condicional es un riojanismo o no, puesto que se puede observar también en el País Vasco y Navarra. Puede ser que a través de las relaciones comerciales de estas tres Comunidades Autónomas se extendiese el uso del condicional simple de esta peculiar manera.
Lo que sí está claro es que un riojano de pura cepa tiene como mínimo ches pantalonetas y podría hacer cualquier cosa si querría, porque en La Rioja las posibilidades son infinitas y los deseos suelen cumplirse.
Foto por: Star4Brody
